miércoles, 31 de marzo de 2010

CINE : "Luciérnagas en el jardín"


Una inesperada tragedia reúne al clan de los Taylor. rencores y recuerdos saldrán a la luz de manera tan natural como tensa y esperada. “Luciérnagas en el jardín” aparece como una de esas propuestas que muchas veces quedan fuera de nuestra cartelera, un drama familiar que encaja con naturalidad dentro de cierta tradición del cine dramático norteamericano que en este caso toma como base un poema de Robert Frost, uno de los más relevantes autores yanquis del pasado siglo XX. Ya desde el mismo arranque de lo que será una narración de tono extraordinariamente equilibrado y sostenido, Lee propone la tensión comedida de lo que vira bruscamente de celebración conjunta a obligado y doloroso duelo, un campo sembrado de recuerdos del pasado que determinan el presente, en lo que se volverá un constante viaje en el tiempo para descubrir las causas de las relaciones entre los integrantes de un reparto amplio, repleto de nombres estelares, que asimila y absorbe papeles llenos de matices un tanto desdibujados pero ricos en sus planteamientos y reacciones. Con todo, lo poco verosímil del emparejamiento de algunos actores es la mayor traba del film, extraño en la consideración global de las líneas emocionales trazadas entre los miembros de la familia y alrededores. Con gran mimo visual y sonoro, tanto el sonido ambiente como la música de Javier Navarrete (El laberinto del Fauno) son fabulosos, el realizador muestra extraordinario respeto por la intimidad de sus personajes, lanzando insinuaciones no confirmadas en un ejemplo constante de utilización del McGuffin consciente como recurso narrativo sorprendentemente eficaz, tan espontáneamente sencilla y complicada como la intimidad de cualquier hogar, “Luciérnagas en el jardín” recuerda la imposición de los lazos de sangre y la determinación con la que los recuerdos marcan nuestro presente y nuestro futuro, cómo hay cosas que es mejor dejar pasar.

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